NOTSA . Diálogos de la imaginación

INTER 09

TEXTO ESCRITO POR MARICARMEN

12 de enero 2024: Tomé algunas fotos en la azotea de mi casa. Fue una experiencia interesante porque sé que estoy rodeada de edificios bajos, de jaulas para tender ropa, de tanques de gas y demás objetos típicos de las azoteas. Por primera vez, después de las descripciones de Irlanda, me enteré que el piso de mi azotea es rojo y la pared de mi cuarto de servicio también. Al querer tomar el horizonte desde la orilla del balcón, sabía que probablemente saldrían las azoteas de los otros edificios, pero me sorprendí, después de las descripciones de Irlanda, que se ven las montañas desde ahí. En especial, ese día el sol pegaba de forma extraña, como con un calor agudo de invierno, de ese que se desaparece ante la más mínima sombra. Me gustó la experiencia de no medirme en los disparos y apostarle a poder escoger después cuáles fotos habían sido las mejores. Mi casa está cerca del aeropuerto y tenía muchas ganas de poder capturar algún avión. Quise seguir de oído a los aviones volando y disparar cazándolos al vuelo. Cuando Irlanda me describió las fotos, en la mayoría de ellas habían aviones y me gustó mucho darme cuenta que no estaba errada en la puntería de mi oído. Algunos salieron borrosos, pero de esa sesión pude rescatar algunas fotos interesantes.

Ese mismo día, después de tomar las fotos, tuvimos sesión de zoom con Irlanda para hacer recuento de lo último y creo que hay algún avance, aunque se que el único remedio para mejorar realmente es no soltar la cámara y capturar lo más posible, jugar, experimentar, atreverse. A veces algo no me deja estar activa con la cámara, una especie de desconcierto de saber que siempre tendré que depender de los demás para saber si lo que hago está bien. Ya lo he comentado muchas veces, pero siempre me remito a que ningún trabajo artístico o creativo, por más solitario que sea, deja de ser colaborativo.

[En el intermedio entre este momento y el siguiente encuentro con Irlanda, no capturé muchas cosas. Tengo preguntas y a veces poco tiempo o poca voluntad para cargar la cámara conmigo para capturar mi vida. De por sí, cargo constantemente un violoncello y me siento extraña agregando al peso de esta compañía, la de la cámara, que es toda una presencia, aun así, he procurado capturar algunos momentos de mi cotidianidad. Un día estuve disparando ante el piano de mi colega Víctor, y salieron algunas fotos. Otro día volví a la azotea a repetir algunos momentos de cielo y de mis figuras, pero no hubo algo muy convincente.]

FOTOGRAFÍAS TOMADAS POR MARICARMEN