NOTSA . Diálogos de la imaginación
SESIÓN 24 . Anahuacalli
TEXTO ESCRITO POR IRLANDA
Sábado 9 de noviembre 2024. Pasé por Maricarmen a su casa le pedí de favor dejar mi computadora ahí para no cargarla porque mi espalda está contracturada, de hecho en esta sesión uso una cámara más pequeña para no lastimarme. Nos fuimos a comer y en el camino escuché unas grabaciones porque pronto daría un concierto en Chihuahua y quería saber mi opinión. Durante la comida, como siempre, nos pusimos al corriente en lo emocional, laboral, inquietudes y nuestros avances. Como a las cuatro nos dirigimos al museo Anahuacalli, ella recordaba cómo era y además por ese rumbo vivía su abuela así que le traía buenos recuerdos esta visita. El museo es bastante oscuro con espacios reducidos para ir de una sala a otra y con bastantes escaleras. Maricarmen guardó su bastón y mi hombro era su guía. En la exposición había ofrendas de día de muertos que en el momento de describírselas sentía que me quedaba muy limitada para lo que estaba viendo; ella decía que olía a cempásuchil y que recordaba la arquitectura de piedra. Con su nueva cámara empezó a tomar fotografías de manera más segura, estiraba los brazos o se la colocaba en la cabeza a manera de tripié. También usaba su pecho como referencia y seguimos batallando con los horizontes chuecos. Decidimos que no revisaríamos las fotos tomadas sino que a partir de mi descripción ella decidiría en que dirección tomar libremente. Lo recorrimos rápidamente para llegar al techo donde se podía apreciar la ciudad, ahí me tomó un retrato, sentía agradable el aire y se imaginaba lo cálido de la luz por la hora. Se acercaba la hora del cierre así que nos apuramos para recorrer la explanada y la arquitectura que rodea al museo. Mientras le iba describiendo ella sentía las diferentes texturas del piso, tocó y escuchó la arquitectura. En esta época hay bastantes nopales y casi todo el museo tenía en sus pasillos macetas con cempásuchil; ella percibía los espacio abiertos y noté que no me preguntó dudas acerca del manejo de la cámara. (En la semana estuvimos en contacto por teléfono porque tuvo dudas sobre cómo conectar la cámara para cargar la pila y cuánto tiempo tenía que dejarla conectada, pero además tomaba unas fotos y después ya no quería; me puse a ver en el manual y le di las instrucciones para la pila. Se le ocurrió usar otra tarjeta y fue la solución para que ya no se trabara al tomar fotografías, me dio mucho gusto que no hubo necesidad de vernos y ella logró resolver estas situaciones.) Disfrutamos mucho esta visita. Ya de regreso a su casa tenía que hacer unas compras y la llevé al supermercado las dos llevábamos el carrito a manera de guía para ella. Sabía perfectamente lo que quería, lo que le hacía falta, reafirmaba el producto preguntándome de qué color era la caja y una de las maneras de saber que está comprando correctamente la fruta es olerla y por supuesto sentirla. Así que compró víveres, medicina, cosas personales y vino (me regaló una botella). Y yo aproveché para hacer mi super también. Llegamos agotadas las dos a su casa pero logramos avanzar en muchas cosas.
TEXTO ESCRITO POR MARICARMEN
Sábado 9 de noviembre 2024. Siempre, con Irlanda, antes o después de nuestras horas de foto, tenemos un rato para platicar, revisar fotos, avanzar un poco también en las dudas o la técnica fotográfica, y también comer rico. A las dos nos encanta comer. Irlanda me había dado a escoger si íbamos al centro de la ciudad o al Anahuacalli, y pensando en que esos días de principios de otoño la luz de tarde es muy especial, con un tono dorado, me gustó imaginar lo que recordaba visualmente del museo, su piedra volcánica, en combinación también con el verdor de los jardines. Ese día visitamos varios espacios diferentes del mismo lugar. Habíamos querido ir el 2 de noviembre a sacar fotos de las ofrendas, pero yo estaba presionada por un concierto y ya no fuimos. Afortunadamente ese día había todavía algunas ofrendas en el museo, y además algunas bastante artísticas e interesantes. Estuvimos un rato en el interior del museo. Sacamos varias fotos de las ofrendas y de otras cosas que se mostraban ahí. Los colores predominantes eran el blanco y el naranja del Zempazúchitl, y la piedra negra de los muros. Me sentí a gusto con la cámara, mucho más en confianza, sabiendo que ahora sí tenía ya una buena cámara. Había decoraciones de vestidos, calaveras, y otros objetos no tan comunes en las ofrendas. Fotografié también unas vitrinas con figuras de barro con forma de animales, y en general la decoración interna del museo.
Luego subimos a la azotea e hice unas tomas del paisaje, en el que se veían a lo lejos algunos edificios de la ciudad y el cielo de tarde. Ahí también había algunos espejos sobre los muros, y nos fotografiamos en ellos, y también tomé una foto de Irlanda, que venía con un vestido rojo muy bonito. Me gustó imaginar esa intensidad roja sobre el muro negro de la pared del edificio. Luego, al revisar la foto, también algo que iluminaba era la sonrisa de Irlanda. Luego fuimos a los jardines y tomamos fotos de varios cactus, nopales y otras plantas que había por ahí. Había unas formas arquitectónicas interesantes, pero no supe cómo se podrían captar visualmente para que me dieran la sensación táctil que me dejaban, como de madera. Me pongo a pensar que me encantaría encontrar la forma de expresar las percepciones de otros sentidos a través de la imagen visual, y así también, a través de otras expresiones artísticas, poder evocar percepciones en los demás sentidos, provocar una especie de sinestesia con todo lo que hago en lo artístico. Siento que somos seres integrales que percibimos individualmente, de forma diferente. Unos tienen más desarrollado algún canal perceptivo que otro, pero todas las percepciones convergen en el cerebro y en la emoción en un mismo lugar.
























FOTOGRAFÍAS TOMADAS POR MARICARMEN
































FOTOGRAFÍAS TOMADAS POR IRLANDA
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